El equilibrio químico de nuestro cuerpo depende en gran parte del funcionamiento de dos órganos, los riñones . Estos órganos, en forma de alubia, están situados en la espalda por encima de la cintura y parcialmente protegidos por las costillas. Cada riñón tiene el tamaño de un puño.
Los riñones sanos eliminan los productos de desecho y el agua sobrante del organismo. Estos productos de desecho son sustancias formadas por la descomposición de las proteínas de los alimentos que comemos y de la actividad muscular. Los productos de desecho y el agua sobrante son eliminados del organismo como orina.
Toda la sangre del organismo pasa por los riñones cada dos minutos. Dentro de cada riñón hay aproximadamente un millón de pequeñas unidades llamadas nefronas. Las nefronas filtran y eliminan el exceso de líquido y los productos de desecho de la sangre. El exceso de líquido y los productos de desecho filtrados por los riñones son excretados como orina. La orina circula a través de unos tubos llamados uréteres hacia la vejiga. La vejiga es la bolsa donde se almacena la orina. Al orinar de forma periódica se elimina del organismo por la uretra, una estructura en forma de tubo a través de la cual sale del organismo. Los riñones sanos pueden eliminar entre uno y dos litros de orina en un día.
Los riñones tienen además otras funciones. Fabrican unas sustancia llamadas hormonas que ayudan a la producción de glóbulos rojos, contribuyen a que los huesos estén fuertes y mantienen la presión sanguínea (tensión arterial) bajo control.
Cuando los riñones están sanos y funcionan normalmente, la actividad se mantiene de forma regular. Nuestra supervivencia depende de estos órganos vitales, e incluso podemos llevar una vida normal con un solo riñón. Cuando los riñones fallan, los productos de desecho se acumulan y nos hacen sentirnos enfermos. Esta acumulación de productos de desecho se denomina uremia. Si necesita más información sobre los riñones enfermos, pulse Enfermedad renal.